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El origen de la ortografía inglesa

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El origen de la ortografía inglesa
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Diego León L. – 31 de Marzo, 2018. Para Englishmola.com

¿Por qué es tan complicado escribir correctamente en inglés? Por lo visto, esta inconsistencia en su ortografía se remonta a su muy ajetreada historia. Y eso es lo que vamos a contarte aquí.

El tema de la ortografía inglesa es bastante delicado. La primera vez que vi en la pizarra, en una clase de inglés, la palabra “through”, tuve que tomar apuntes tanto para aprenderme cómo escribirla, como para también cómo pronunciarla. Poco después llegaron los homófonos* tales como hear / here, scene / seen, o incluso con heterónimas**, tales como lead / lead, o present / present.

¿Por qué es tan inconsciente y loca la ortografía inglesa?

Empecemos por el principio (que es por donde siempre se tiene que empezar).

Puede que la dificultad en la ortografía del inglés radique precisamente en la misma dificultad de su historia. Si miramos atrás por un instante, nos percataremos  de las numerosísimas ocupaciones y colonizaciones que tuvieron las islas británicas a manos de múltiples culturas y tribus a lo largo de sus largos siglos de historia. Como ejemplo, podemos añadir el momento en el que existía el Imperio romano, durante el cual se establecieron distintas poblaciones con diferentes lenguas germánicas occidentales. Esto es lo que acarreó su evolución hacia el anglosajón o inglés antiguo.

La influencia del cristianismo de Roma

Más adelante en el tiempo, llegaron los misioneros cristianos y, con estos, el idioma latín, conllevando la cristianización del siglo VII. El sistema de escritura, a consecuencia de esto, cambió y, por tanto, el alfabeto latino inglés fue introducido en el siglo IX. Pero existía un problema que no quedaba resuelto con esta introducción. El idioma anglosajón contenía varios sonidos que el latín no tenía presente. Por ello, se introdujeron letras tan raras como la Þ (que posteriormente se convirtió en th), o también la necesidad de agrupar varios sonidos como en el caso de gh.

La invasión de los nórdicos

Sí, llegó Ikea y se fue todo al garete. Bueno no. En realidad fue mucho mucho antes de que se fabricaran sillas y mesas con palabras raras. Todo esto suceden el siglo VII (más bien a finales). Fue la época en la que los Vikingos se quedaron con la isla, saqueando monasterios cristianos para enriquecerse, dejando todo hecho un caos (os recomiendo que veáis la serie Vikings, donde realmente os podréis hacer una idea de lo que sucedió por aquél entonces). Y cuando digo hecho un caos, quiero decir HECHO UN CAOS. El idioma también estuvo presente en ese caos. Todas las palabras que empiezan por th, fue allí cuando se originaron, ya que vienen de la lengua nórdica. Ejemplos de esto lo tenemos en palabras como thrust (imponer), thrift (ahorro), they (ellos), then (entonces) o there (allí). También palabras que empiezan por sk, tales como sky (cielo), skirt (falda), skill (habilidad) o skin (piel). No obstante, no todo fue tan malo. Los vikingos ayudaron, mediante el contacto con diferentes territorios anglosajones, a homogeneizar la gramática, dándole algo de frescura al idioma hablado por todos esos pueblos esparcidos.

La conquista de los nórdicos

Alrededor del siglo XI sucedió un cambio bastante importante. Guillermo el Conquistador tomo la gran decisión de cambiar el idioma de las élites al anglonormando, que se trataba de un dialecto situado en el norte de Francia. Algunas de las palabras que nos quedan de esa decisión son palabras como jury (jurado), clerk (empleado) o justice (justicia). La palabra parliament también fue otra de ellas, ya que, después de todo, parlier es ‘hablar’ en francés.

Palabras mutantes

No se trata de una película de ciencia ficción, te lo aseguro. Se trata de algo real. Tanto cambio de vocales entre los años 1350 y 1700, trajeron consigo una mutación de palabras, tales como name, que de pronunciarse originalmente ’na:m’, palabra que actualmente se parece mucho más a la palabra alemana name, que se pronuncia precisamente así. Fue alrededor del año 1850 cuando empezó a asemejarse su pronunciación a lo que conocemos hoy en día. Hubo otros sonidos que también mutaron, o incluso desaparecieron. Si pensamos en palabras cuya terminación es -ough, las cuales contaban con un sonido fricativo muy presente en el aleman en palabras tales como Loch o Bach, nos podemos dar cuenta de cómo esas palabras terminadas en -ough han variado tanto su pronunciación. ¿Te sabes alguna? Yo te doy unas cuantas: bough, rough, cough…

Otras letras que ahora no son audibles en absoluto, anteriormente sí que lo eran. Un ejemplo es el sonido k en knight. Pero al final, como sabemos hoy en día, ese sonido desapareció completamente. Otro ejemplo más es el sonido de la w en wrong, que también se volatilizó.

La imprenta complica las cosas

Todo lo que hemos comentado acerca del cambio en la ortografía inglesa ha sido por tradición oral. Con la invención de la imprenta, todo cambia. La escritura hizo que muchas palabras se homogeneizaran en su escritura, pero no en su pronunciación, que siguió su propio camino. Esto trajo como consecuencia que la escritura heredara varias características pertenecientes a dialectos o cambios anteriores. No solo fue esto, William Caxton fue el encargado de traer la imprenta a Inglaterra junto a compositores tipográficos. Los trabajadores holandeses, ignorando la manera de escribir inglesa, añadieron la letra h a ghost (fantasma) y cambiaron yott a yacht (yate). Además, también añadían una e a muchas de las palabras como si nada, ya que cobraran por líneas… ¡qué listos estos holandeses! Como consecuencia de esto, muchas de las impresiones realizadas contaban con numerosas erratas.

El momento en el que comenzamos a reconocer el inglés actual, tal y como lo tenemos actualmente, es en la época de Shakespeare.

La resistencia del latín

Además de todo lo que hemos mencionado en el artículo, que no es poco, de 10.000 a 12.000 palabras de origen latino, se añadieron al vocabulario inglés durante la época del Renacimiento. Tal fue la influencia del latín en el inglés, que palabras como deuda (debt en inglés), añadieron esa b que no se pronuncia, proveniente de la palabra latina debitum. Receit (recibo) se transformó en receipt, para parecerse a la palabra de origen latino recepere. Sucedió lo mismo con island, cuyo origen se creyó que era latino ¡y no!, ¡en realidad viene del inglés antiguo! Viene de Insula, mediante la palabra del francés antiguo isle, por lo que se introdujo esa s de manera incorrecta.

Tal y como conocemos el inglés hoy en día, lo debemos a la época de Shakespeare. Ese fue el momento en el que empezamos a ver el inglés tal y como lo usamos ahora.

Tanto interés en la ciencia hizo que el griego también se apuntara a la fiesta

El siglo XVIII vino cargado de avances tanto tecnológicos como científicos debido al comienzo de la era industrial. Para poder ponerle nombre a estos descubrimientos se hacía uso del latín o del griego, dando lugar a palabras tan comunes y usuales hoy en día como telephone. Pero ¿Y qué pasa con palabras como fantasy o furious? ¿Por qué no tienen una ph como sucede con teléfono? Pues eso tiene una respuesta bien sencilla. Esas palabras no provienen del latín, sino del griego, y también se escriben con f. ¿Ves la inconsciencia de tantos cambios?

Un debate sin fin

l principio, palabras extranjeras como Nudel se convertían en noodle. Hoy en día no se realiza un cambio al inglés, sino que se toma tanto la escritura como de la palabra misma. Pizza, strudel, champagne o Blitzkrieg mantienen su escritura original de su idioma. Y lo que se preguntarán muchos ahora… ¿qué pasará con palabras como donut / doughnut? ¿O con barbecue / barbeque?… El inglés nunca dejará de sorprender. Y de volvernos majareta perdido también. Pero nos encanta. ¿o no?



(*) Homófonos en inglés: Se trata de palabras que suenan completamente igual pero cuentan con diferente significado y distinta escritura.
(**) Heterónimos en inglés: Palabras que cuentan con la misma ortografía que otras, aunque su pronunciación y significado son distintos.